Hace mucho que no escribía nada. Parece que en invierno hago lo mismo que los osos. Sin embargo, ayer, escribiendo para un trabajo de economía me dieron ganas de postear lo que escribí. Aquí os lo dejo:
El tema principal de los dos artículos es el cambio generacional y las características de la generación del cambio de milenio o millennials.
En ambos textos se realiza una pequeña introducción describiendo las distintas generaciones que han existido desde los de la Gran Depresión y la Guerra, pasando por los baby boomers y la generación X, hasta llegar a los millenials.
Los de la Gran Depresión o la Guerra son ahora gente de la tercera edad que ha conocido la hambruna, la escasez y la pobreza. Sin estudios en su mayoría, son personas que han desempeñado los trabajos que llaman ‘oficios’. Empleos en los que el sudor y esfuerzo reinaba sobre la tinta de bolígrafo y el aire acondicionado de las oficinas.
Los baby boomers son gente que ha conocido la crisis del petróleo y son hijos de los de la Gran Depresión. Por lo tanto, son personas que intentan buscar el equilibrio entre la búsqueda de placer y la necesidad de trabajar a pesar de que trabajan mucho más que disfrutan. Además, aún conservan los valores tradicionales como la familia, el ahorro y la responsabilidad.
La generación X se puede considerar como la antítesis de los baby boomers que mientras estos vivían para trabajar, la generación X ha trabajado para vivir. No haber realizado el servicio militar ni el servicio civil parece también tener sus consecuencias y desencadenar en un carácter mucho más tolerante y menos responsable de esta generación.
Finalmente, llegamos a la generación del cambio de milenio. Jóvenes de 20 años, con estéticas que rozan lo ridículo o extravagante. Están perfectamente adaptados a la situación tecnológica actual. La mayoría no tiene una creencia religiosa específica y tampoco creen que ningún partido político les pueda ayudar. Son defensores de lo público y contrarios a hipotecarse para tener una propiedad privada.
Yo soy uno de esos supuestos millennials y he de reconocer que mientras leía los artículos en muchos momentos he tenido la sensación de que se nos estaba dando ‘caña’. No obstante, también creo ser lo suficientemente autocrítico para reconocer que en muchos aspectos tienen razón.
Paso, por tanto, del son al somos. Y aprovecho para adelantar que mi crítica quizá no sea la que se esperaría de un millennial puro.
Es cierto que no hemos conocido la mili ni el servicio civil pero creo que aún conocemos el sentido de la responsabilidad y la disciplina. Ser puntual, ir bien aseado y esforzarse en hacer bien las cosas quizá sean aspectos que la ‘mili’ quiso destacar. Pero no hay que olvidar de dónde procede esta obligación de servir a la patria ni tampoco quefue una manera burda de enderezar a las personas que comenzaban a ir por el mal camino ya que los que jamás habían dado problemas tampoco los iban a dar en un futuro.
Por otro lado, nos encontramos con el tema de la religión.
Vivimos en la era tecnológica, en la era de la información o desinformación, según se mire. Hemos comprobado que en cualquier parte del mundo suceden catástrofes e injusticias y muchas veces ocurren en los lugares menos favorecidos. También estamos en una situación en la que, a través de la ciencia, estamos intentando dar respuesta a temas que sin los actuales conocimientos antes eran cosa de brujería. Todas las religiones, de una manera o de otra, intentan que la humanidad obre con bondad y busque la paz. Por eso, pensamos que sus bases son incuestionables y aceptamos que alguien tenga fe en uno o varios dioses pero la mayoría somos de la creencia de que para hacer el bien no tiene que existir ningún ser que el día de nuestra muerte nos juzgue.
Política. También podemos basarnos en la idea anterior y recurrir al exceso de información al que estamos sometidos. Corrupción, desigualdad, paro, desahucios… Son palabras a las que yo ya me he habituado, por desgracia. No creo que nuestra generación pase de la política, sino que hemos vivido ya un par de cambios legislaturas conociendo el bipartidismo y vemos que muy lejos de intentar llegar a acuerdos pese a las diferencias ideológicas, sólo somos un resultado de reformas que no han funcionado. Cada día, lo único que se comprueba es que, para lo bueno, cada partido ‘barre para su casa’ y que para lo malo ‘lanzan los balones fuera’. Parece ser, que el nuevo partido político fundado por Pablo Iglesias, Podemos, ha despertado de nuevo la ilusión no sólo de nuestra generación, sino que incluso la de los baby boomers. Veremos en qué desencadena todo ya que no olvidemos que también nos caracteriza la desconfianza.
Parece ser que, a ojos de los escritores de los artículos, la economía y tener una situación estable no son temas que nos interesen. Discrepo. Si es cierto que nos hemos acomodado, que nos hemos malacostumbrado. Pero yo, personalmente, no desprecio ningún trabajo y no tengo ningún inconveniente en ponerme a limpiar baños o a recoger fresas, si tengo que hacerlo. Evidentemente, estoy estudiando para hacer algo que quiero y que en principio me va aportar un mayor ingreso a final de mes.
Tampoco coincido con los millennials en que hay que cambiar constantemente de trabajo. Yo apuesto por lo que me de comer: un trabajo por cuenta ajena, mi propia empresa… Por lo que no apuesto es arriesgar constantemente mi situación para dejar tiempo a la autorrealización. Quizá mi abuela tenía algo de razón cuando me decía que ‘a por el pan se va con pesetas’.
En lo que si estoy de acuerdo es en que la propiedad privada puede condicionar mucho el nivel de vida de una persona y por eso, creo que el alquiler es una buena opción. En Francia, es algo que se practica desde hace mucho y si el inquilino y el casero se entienden no tiene por qué ser peligroso.
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