viernes, 31 de mayo de 2013

Post_10: Mi música




Aunque lo parezca, no he dejado el blog de lado. He esperado para ver cómo podía resumir esta semana y me siento bien al poder hacerlo como más me gusta: hablando de música y con una foto de mi guitarra Mery.

La RAE define la música en su cuarta acepción (la más exacta que he podido encontrar) como el "Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente."

Pero a mi me parece que música es un concepto que no tendría que ser definido de esta manera. Os explico lo que la música es para mi:

Es algo tan bueno que los expertos lo recomiendan. Aconsejan a las madres embarazadas que les pongan a sus hijos melodías armoniosas cerca del vientre.

Son tantas las emociones que produce, que no hay nada más bonito que mezclarla con lo más puro que puede tener un niño de unos dos años de edad: la expresividad. Si tenéis la oportunidad alguna vez, que seguro la tendréis, observad cómo se mueven, cómo sienten la música. Ellos no saben todavía muy bien que significan conceptos tales como la vergüenza o el pavor, por eso lo que hacen lo expresan con el corazón. Son movimientos sin ningún sentido muchas veces porque lo único que hacen es dejarse llevar por lo que les transmite cada nota y eso, me encanta.

Pero todo se va perdiendo con la edad. Y desde ese punto que después pasa por uno de los pilares de nuestros gustos musicales, la música que nuestros padres ponen en casa, llegamos a la edad donde todo tiene que ser de una manera o de otra. Entonces, esas canciones ya no tienen sentido y como en la adolescencia intentamos oponernos al sistema, tratamos de encontrar esa música que mejor defina nuestro enfado con la sociedad, con las barreras que nos impone. En cierto modo, si lo piensas incluso tiene su encanto, pero no hay que olvidar que es una época de efervescencia hormonal.


Por suerte, la vida cambia y nosotros con ella porque nosotros somos vida. Maduras y lo que te importa es que esa letra te cautive cuando estás pensativo, que esos ritmos retumben en tu corazón cuando te sientes enérgico y que esos acordes te hagan llorar de alegría cuando estás enamorado o de tristeza cuando te han partido el corazón.

De momento solo he llegado hasta esta situación. Tengo ganas por ver cómo sentiré la música cuando ya casi no la escuche, cuando ya casi ni la entienda por lo mucho que ha cambiado desde mi juventud.

De lo que sí puedo opinar es que cuando alguien niega que un supuesto "cantante comercial" le emociona, miente. Que no te guste, también es una emoción pero incluso si te niegas a ti mismo que un tipo de música determinado no te gusta, amigo, es lo peor que te puedes estar haciendo.

A lo último que quería animar a la gente es a no avergonzarse, y a dejar de bailar en tu cuarto encerrado como un loco porque entonces, habrás dejado que la vergüenza y el pavor te dominen y ya no serás un niño.













No hay comentarios:

Publicar un comentario